WiFi frente a cable: cuándo gana cada uno
La pregunta no tiene respuesta única porque no se compara lo mismo. WiFi ahorra obra y llega donde no hay red; el cable PoE aporta estabilidad, alimentación en un solo hilo y una conexión que no compite con el resto de la casa por ancho de banda.
Como regla práctica: para 1-4 cámaras en vivienda o local pequeño, WiFi bien instalado resuelve. Para sistemas de 8 cámaras arriba, con analítica o con requisitos de disponibilidad alta, el cable es la opción correcta. Y para el punto que no tiene ningún camino —el garaje alejado, el trastero sin muros—, a veces la respuesta es 4G, no forzar el WiFi.
El error más caro es decidir por el precio de la cámara y no por la instalación: una cámara WiFi de 80 € que pierde conexión cuesta más que una cableada de 150 € montada con una canalización limpia, porque la acabas cambiando dos veces.
- WiFi
- Sin obras, flexible, ideal para pocas cámaras y ubicaciones difíciles.
- Cable PoE
- Estabilidad, alimentación en un hilo y mejor base para analítica.
- Híbrido
- Lo habitual: cable donde merece la pena, WiFi donde no llega otra cosa.